Bien, pues en la música de jazz, este es un método, además del de escuchar mucha música y tener clara la teoría (y en concreto la armonía), que es indispensable para poder improvisar a posteriori buenos solos; LA TRANSCRIPCIÓN.
La transcripción consiste en imitar 100% (aunque al comienzo no sea posible) lo que el intérprete está tocando y luego poder repetirlo.
Esto lo deberíamos extrapolar a la pedagogía musical desde el inicio de la llegada del instrumento a clase, a los 6/7 años. Y es que, gracias a la transcripción de solos o melodías logramos trabajar el oído, la capacidad de repentización/improvisación, la capacidad de retención, competencias digitales y, sobretodo, la motivación del alumno de tocar/cantar algo que le gusta, aprenderlo y hacerlo suyo.
¿Cómo realizamos esta transcripción?
Normalmente, será difícil transcribir solos a tempo real, por lo que hoy os aconsejo un programa, llamado
TRANSCRIBE, en el cual podemos bajar la velocidad y dar más importancia a los instrumentos que queramos gracias al equalizador.
Una vez transcrito el solo, os recomiendo que lo toquéis encima del audio, como he hecho yo en este vídeo:
Tocado ya encima del audio y viendo que el sólo "es correcto", el siguiente paso sería estudiarlo con metrónomo, acentuando los tiempos 2 y 4 (en este caso) y haciéndolo nuestro.
Esto es todo... LARGA VIDA AL JAZZ y a las TRANSCRIPCIONES! :)